Thursday, Feb. 23, 2012

La música se mete al corazón

Written By:

|

18 septiembre, 2011

|

Posted In:

Me enamoré y ni siquiera me di cuenta. Ella era mi amiga, a veces mi confidente, pero tenía novio y su novio era mi amigo, mi mejor amigo. Me dijo muchas veces que Beto, mi amigo, no le decía todo lo que pensaba. A mi me costó siempre mucho trabajo mediar entre los dos, porque, en verdad, Beto, no era completamente fiel a ella, y andaba pretendiendo chavas cuando salíamos a fiestas y no le importaba que estuviera comprometido con ella, aunque sólo fuera un noviazgo. No me constaba que saliera con ellas, porque Beto hacía cosas en otros momentos del día que yo ni me enteraba y raras veces me detallaba esos temas. Mientras yo me pasaba largas horas platicando con Martha y poco a poco me fui dando permiso de ver su cuerpo, sus ojos, su manera de caminar. También me fasciné por sus ideas, amaba la vida y respetaba a todos por igual. Me dijo que quería estudiar en el extranjero algo relacionado al comercio, pero sufría al pensar en la tristeza que sus padres tendían si ella se alejaba.

Y un día, al entrar en mi cuarto, mientras mi hermano menor permanecía en la cocina con mi mamá, encendí la radio y la locutora puso una canción nueva; al menos no recuerdo haberla escuchado antes de ese día. Pintaba un amor platónico casi imposible y fue ahí donde me di cuenta que Martha estaba clavada en mi corazón como si fuera mi marcapasos. Y me compré el disco, lo aprendí de memoria, y a veces me daba la media noche pensando en ella. Mi vida se partió en dos: mis pensamientos de amor y la realidad que vivía por fuera, al hablar con Beto y al hablar con ella, que no me mostraba una sola señal de estar enamorada de mi, al contrario, Beto era el centro de todas las conversaciones. No sabía que hacer, pero poco a poco fui introduciéndola en mi vida. Le enseñé la canción procurando provocar en ella el mismo amor y tirarle indirectas. La invité al cine y ella involucró a Beto y eso me hizo pasar un gran coraje que tuve que tragarme porque no podía decirles nada a ninguno de los dos.

Le inventé la historia de un par de jóvenes que se enamoraron y que estaban muy cerca de nosotros. Ella creía que Beto se enamoró de otra. Seguí detallando la historia como más podía e hice que ella se interesara tanto en conocer a esos dos y no daba, no le atinaba. Un día, cuando Beto me hizo un gacho desplante me decidí a apostar por ella. Lo bueno es que no se pudo. Estuve a punto de meter la pata. Ella, hablando del hipotético caso de nuestra pareja desconocida, dijo: “si él se atreviera yo lo mataría”. Me hizo saber que mientras Beto fuera su novio, yo no tendría oportunidad.

Esperé algunos meses y un día, la poca atención que Beto le daba a Martha los hizo tronar. Pasados unos días, le comenté a mi amigo que si no le importaba que yo pretendiera a Martha y a él no le importó, incluso me impulsó a llegarle. Martha, que ya no tenía el pretexto de hablar conmigo porque había roto con Beto, se había alejado. Pero yo ya la amaba tanto que no me importó y rompí cualquier barrera que ella intentó interponer hasta que finalmente logré enamorarla de mí y hacerla mi novia. Mañana se convertirá en mi esposa.

Share This Article

Related News

About Author

admin

Leave A Reply

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>